Cáncer de próstata - Urología Clínica Bilbao

Cáncer de próstata

La próstata es una glándula reproductiva masculina que produce un fluido que se encuentra en el semen. Ubicada debajo de la vejiga y adelante del recto, la próstata rodea la uretra, el tubo que vacía la orina de la vejiga. 

El cáncer de próstata afecta a la glándula y puede expandirse a las estructuras circundantes. Si bien la mayoría de los hombres con cáncer de próstata no tienen síntomas, el médico puede detectar cáncer de próstata durante un control regular, mediante una combinación del examen en sangre llamado PSA y un examen de tacto rectal (DRE). 

El cáncer de próstata es un tumor maligno que se origina en la glándula prostática. Algunos tipos de cáncer de próstata crecen muy lentamente y pueden no provocar síntomas ni problemas durante años. Sin embargo, la mayoría de las células cancerosas de la próstata producen cantidades excesivas de una proteína denominada antígeno prostático específico (PSA). El PSA también se encuentra en niveles más altos de los normales en hombres con otras afecciones prostáticas diferentes, además del cáncer de próstata. Estas afecciones incluyen hiperplasia prostática benigna (HBP), que es un aumento del tamaño de la próstata, y prostatitis, que es la inflamación o la infección de la próstata. 

Cerca de uno de cada seis estadounidenses recibirá diagnóstico de cáncer de próstata durante su vida. Con esta mayor conciencia, la detección del cáncer de próstata está en aumento y la mortalidad en descenso. Además, los mejores tratamientos permiten a los hombres a volver a sus vidas activas y productivas después del tratamiento. Muchas veces, cuando un hombre desarrolla cáncer de próstata a una edad avanzada, es poco probable que provoque síntomas o que acorte su vida, y el tratamiento agresivo puede no ser necesario. 

Más del 95 % de los casos de cáncer de próstata son de un tipo denominado adenocarcinomas. Un tipo raro de cáncer de próstata conocido como cáncer neuroendocrino o cáncer anaplásico de células pequeñas tiende a diseminarse más temprano, pero generalmente no produce PSA. 

Opciones de tratamiento 

Si usted ya tiene un diagnóstico precoz de cáncer de próstata, tiene normalmente a su alcance una serie de opciones de tratamiento. Estas opciones pueden incluir un manejo conservador, terapia radiante con haz externo o braquiterapia, criocirugía y prostatectomía, es decir, la extirpación quirúrgica de la próstata. Sus opciones de tratamiento dependerán de una serie de factores que comprenden el estadio de la enfermedad, su edad y salud o las preferencias personales. 

PROSTACTECTOMÍA 

La mejor opción disponible para hombres de menos de 70 años con un cáncer inicial confinado al órano es la extirpación quirúrgica de la próstata mediante prostatectomía radical conservadora de nervios. La prostatectomía también es actualmente el tratamiento más usado para el cáncer de próstata en los EE.UU. 

El principal objetivo de la prostatectomía es la extirpación del cáncer. Un objetivo secundario es preservar la función urinaria y --si corresponde-- la función eréctil. La preservación de los nervios necesario para las erecciones puede ser un objetivo extremadamente importante para los pacientes. Estos nervios corren a lo largo de la próstata y a menudo se dañan al extirpar la próstata. Una prostatectomía conservadora de los nervios intenta preservarlos de manera que el paciente pueda volver a su función eréctil anterior. 

Tipos de prostatectomía 

Las técnicas de esta intervención incluyen la tradicional cirugía abierta, la cirugía laparoscópica convencional o la prostatectomía da Vinci ®, que es una cirugía laparoscópica asistida por robot. 

En la intervención tradicional abierta, su cirujano hace una incisión de 20 a 25 cm para accceder a la próstata. Esta técnica suele resultar en pérdida sustancial de sangre, una recuperación prolongada e incómoda y el riesgo de impotencia e incontinencia urinaria. 

La laparoscopía convencional hace uso de una cámara quirúrgica especializada e instrumental rígido para el acceso y extirpación de la próstata, utilizando una serie de pequeñas incisiones. Esta técnica brinda al cirujano mejor visualización que una técnica de cirugía abierta. Además, da a los pacientes los beneficios de una intervención mínimamente invasiva. 

No obstante estas ventajas, la laparoscopía convencional depende de instrumental rígido y video 2D estándar, limitaciones técnicas éstas que constituyen un reto para el cirujano. Debido a estos inconvenientes, la laparoscopía convencional no se presta bien para intervenciones complejas como la prostatectomía. En consecuencia, muy pocos urólogos usan esta técnica para la prostatectomía. Además, ni la laparoscopía ni la cirugía abierta pueden proporcionar una adecuada visualización para una prostatectomía muy precisa, conservadora de los nervios.